Cómo mejorar producción de aguacate

Recientemente, se realizó una investigación denominada “Absorción vegetativa de nutrimientos de aguacate Hass en la Zona de los Santos, Costa Rica”, para conocer la cantidad fertilizante que se le debe aplicar a una planta de esta fruta para que su producción sea óptima.

El proyecto financiado por la Fundación para el Fomento y Promoción de la Investigación y Transferencia de Tecnología Agropecuaria de Costa Rica (Fittacori) estuvo a cargo de Ruth Rodríguez, especialista en suelos de la Universidad Nacional (UNA).

“Este proyecto consistía en conocer cuál era la cantidad de nutrientes que tenía la planta de aguacate y así saber cuánto hay que aplicarle de fertilizante para que las producciones que tenga sean las óptimas. Se hizo muestra de suelo, de hojas, ramas y se sacaron todos los nutrientes”, mencionó Omar Somarribas, coordinador del Programa de Investigación y Transferencia y Tecnología Agropecuaria (Fitta), del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

Agregó que, con este trabajo, se le podrá decir al agricultor qué debe aplicar para lograr una producción buena de aguacates.

Somarribas indicó aquellas recomendaciones que arrojó el trabajo de Rodríguez era para plantaciones de 12 años de edad.

“Las recomendaciones para árboles de 12 años de edad, sembrados a una densidad de 156 árboles por hectárea, en cuanto a nitrógeno son de 130 kilogramos/hectárea, de fósforo (P2O5) 26 kg/ ha y de potasio  (K2O) 117 Kg/ha. Además, de calcio (CaO) 56 kg/ha y magnesio (MgO) 14 kg/ha, para asegurar una producción de 10 toneladas por hectárea, pero estos resultados serán validados en un segundo proyecto de investigación”, detalló.

Según Somarribas, la segunda etapa será validar la información de la investigación en una finca experimental, para saber si se puede aplicar más o menos, o bien mantener los datos que Rodríguez brindó.

Siembra y establecimiento del cultivo del aguacate

Es fundamental garantizar al consumidor de aguacate en fresco la inocuidad del producto, para lo cual se aconseja implementar las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en su cultivo.
Por tanto, debe planificar la producción, determinar qué factores le pueden favorecer o afectar durante el proceso de producción y tomar las medidas apropiadas desde el punto
de vista técnico y económico. Tenga en cuenta antes de la siembra:

• Antecedentes de la unidad productiva.
• Uso recomendado del suelo, conforme al POT del municipio donde se ubique el predio.

• Calidad y cantidad de agua disponible; acceso a la fuente.

• Condiciones climáticas y agroecológicas de la zona donde se ubica el predio.

• Recursos de la zona (infraestructura, red vial, servicios, entre otros).

• Caracterización física y química de suelos y aguas (análisis
de suelo y agua).
• Reconocimiento del predio (ubicar instalaciones, análisis de suelos, linderos, fuentes de agua, vías, etc.) e identificación de peligros para la inocuidad del producto, el medio ambiente y la salud de los trabajadores.
• Asistencia técnica disponible (adaptado de CCI-ICAMADR, 2009).

• Determinar las especies o variedades de acuerdo a la oferta ambiental.

Es importante que se realice el mantenimiento oportuno de las instalaciones ubicadas en el predio así como de los equipos, utensilios y herramientas que se emplean en las labores. Así mismo, se deben tener registros actualizados de todas las actividades realizadas en el cultivo y documentar todos los procesos que se llevan a cabo; esto es útil a la hora de tomar decisiones y aplicar correctivos.

Preparación del suelo y siembra

Previo a la preparación del suelo se deben conocer las condiciones actuales del predio (tipo de suelo, topografía del terreno, clima) para tomar decisiones adecuadas respecto a
la preparación del terreno, trazado del cultivo y la siembra.

El suelo donde se establecerá el cultivo debe tener por lo menos 1 m de profundidad en suelo plano, 70 cm para el desarrollo del sistema radical y 30 cm para drenaje (Lemus et ál., 2005). Una posible solución ante la existencia de texturas pesadas o poca profundidad efectiva es hacer camellones, montículos, terrazas y sistemas de drenaje (Lemus et ál., 2005), con la precaució de no deteriorar la estructura del suelo. Debe conocer el porcentaje de arcilla del suelo para evitar asfixia radicular.

Previo al establecimiento del cultivo es primordial conocer el suelo y la topografía del terreno, debe conocer el porcentaje de arcilla del suelo para evitar asfixia radicular. Para esto, es necesario realizar un análisis de suelo que permita determinar las características físicas (estructura, textura y porosidad, entre otras) y químicas (pH, conductividad eléctrica, disponibilidad de nutrientes y capacidad de intercambio
catiónico, entre otras).

La toma de muestras para el análisis de suelo debe hacerse con 2 o 3 meses previos a la preparación del terreno, con el fin de tener tiempo suficiente para el diagnóstico en laboratorio y generar una recomendación adecuada para la fertilización, aplicación de enmiendas y disposición. Lo adecuado es identificar los diferentes tipos de suelos en la finca y los límites que estos suelos tienen dentro del paisaje para definir las unidades de muestreo. Usualmente los límites del suelo coinciden con el cambio en la pendiente del
terreno (plano versus inclinado), material parental (terraza aluvial versus coluvio), uso (pastura versus bosque), manejo (fertilizado versus no fertilizado), etc.

Cada tipo de suelo se considerará como un terreno homogéneo e independiente (unidad de muestreo) por identificar con base en las características mencionadas (Osorio,
2005). Dentro de cada unidad de muestreo se debe tomar 1 kg de muestra, la cual debe ser representativa; por eso debe estar compuesta de 10 a 20 submuestras de diferentes
sectores del predio. Se sugiere realizar el muestreo y respectivo análisis anual o bianualmente.