Manejo Integrado de Plagas y Enfermedades (MIP)

A la hora de establecer un MIP es fundamental indagar y conocer aspectos básicos:

• El blanco biológico (identificar el agente causal).

• Condiciones climáticas (favorables o desfavorables para el establecimiento y diseminación de la plaga).

• Susceptibilidad de la planta al ataque de la plaga (épocas de mayor o menor susceptibilidad).
Teniendo esta información, lo mejor es solicitar al asistente técnico el diseño de un MIP que garantice la sanidad en el cultivo y sea, a su vez, económica y ambientalmente sostenible. Se busca que este plan de manejo sea eficaz, no dañe el medio ambiente y sea viable económicamente, para lo cual se debe tener como soporte información actual y completa sobre los ciclos de vida de las plagas y sus interacciones con el medio ambiente y todos los métodos de control de plagas disponibles (EPA, 2010).
El MIP consiste en una serie de evaluaciones de manejo de plagas, decisiones y controles, cuyo enfoque comprenden cuatro etapas:

Determinar umbrales de acción

Antes de llevar a cabo cualquier acción para el control de la plaga, se debe determinar un umbral de acción, es decir, un punto en el cual las poblaciones de plagas o las condiciones del medio ambiente indiquen que se debe llevar a cabo
tal acción. El avistamiento de una única plaga no siempre significa que se necesite el control. El nivel en el cual las plagas se convertirán en una amenaza económica debe
ser crítico, así guiar las decisiones futuras del control de la plaga (EPA, 2010).
Monitorear e identificar plagas

No todos los insectos, malezas y otros organismos vivos requieren control; algunos organismos son inofensivos e, incluso, beneficiosos. Los programas del MIP funcionan
para monitorear las plagas e identificarlas con precisión, de modo que se puedan tomar decisiones apropiadas para el control, en concordancia con los umbrales de acción.
El monitoreo y la identificación elimina la posibilidad de que los plaguicidas se utilicen cuando en realidad no se necesiten o que se emplee el tipo de plaguicida equivocado
(EPA, 2010).
Prevención

Los programas del MIP están diseñados para evitar que las plagas se transformen en una amenaza. En un cultivo, esto puede implicar el uso de métodos como la rotación de distintos cultivos, selección de variedades resistentes a las plagas, la siembra de material sano, ubicar puntos de desinfección de calzado y vehículos en los puntos de acceso al lote y la restricción en el ingreso personal no autorizado. Estos métodos de control pueden ser muy eficaces y eficientes con respecto al costo y presentan bajo riesgo para las  personas y el medio ambiente (EPA, 2010).

Control

Una vez que el monitoreo, la identificación y los umbrales de acción indican que se requiere el control de plagas y los métodos preventivos ya no son efectivos o no están disponibles, los programas del MIP evalúan el método de control apropiado en cuanto a eficacia y riesgo. Primero, se eligen los controles de plaga que sean eficaces, menos riesgosos, incluyendo por ejemplo, las feromonas para ocasionar trastornos de apareamiento de plagas y la instalación de trampas. Si posteriormente el monitoreo, la identificación y los umbrales de acción indican que los controles menos riesgosos no están funcionando, se emplearán métodos de control de plagas adicionales, como la aplicación de plaguicidas pero este es el último recurso (EPA, 2010).

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